El Balinés surgió en Estados Unidos a mediados del siglo XX a partir de gatitos de pelo largo que nacían en camadas de Siamés. No tiene relación con Bali: el nombre se eligió por la elegancia de sus movimientos, que recordaba a las bailarinas balinesas.
Como el Siamés, es cariñoso, inteligente y muy conversador. Busca la compañía de su gente y no le gusta quedarse solo mucho tiempo.




