El Azul ruso habría llegado a Inglaterra en el siglo XIX desde el puerto ruso de Arcángel, en el mar Blanco, a bordo de barcos mercantes. Su pelaje denso lo protegía del frío del norte.
Es tranquilo, limpio y muy fiel a su familia. Con extraños suele ser tímido y se esconde al principio. Le gustan las rutinas y la calma, y es muy juguetón con quienes conoce.




