El Snowshoe se desarrolló en los años sesenta en Filadelfia, Estados Unidos, cuando una criadora de Siameses tuvo gatitos con patas blancas. Se cruzaron con Americanos de pelo corto bicolores.
Es cariñoso, sociable y juguetón. Le gusta la compañía de su familia y suele “platicar”, aunque con voz más suave que el Siamés.




