El Burmilla nació por accidente en Inglaterra en 1981, cuando un Persa chinchilla y una Burmesa lila se cruzaron. Los gatitos resultaron tan bonitos y equilibrados que se decidió crear una raza.
Es dulce, juguetón y tranquilo a la vez. Le gusta la compañía sin ser exigente, y suele llevarse bien con niños y otros gatos.




