El Sagrado de Birmania se desarrolló en Francia en los años veinte con gatos que, según la historia, venían de templos de Birmania. Una leyenda cuenta que un gato del templo recibió sus colores y sus ojos azules de una diosa.
Es dulce, tranquilo y sociable. Le gusta estar con su familia sin ser demandante, y suele llevarse bien con niños y otros animales.




