El Savannah nació en 1986 en Estados Unidos del cruce de un serval africano con una gata doméstica. Las primeras generaciones (F1, F2) conservan mucho de su ancestro salvaje; las más alejadas se parecen más a un gato doméstico.
Es muy activo, curioso e inteligente. Salta muy alto, abre puertas y juega con agua. Necesita mucho estímulo y no es un gato para cualquier hogar.




