El Border Collie se formó en la región fronteriza entre Escocia e Inglaterra para reunir y mover ovejas. Su “mirada” fija, con la que controla al rebaño, es su sello.
Está considerado el perro más inteligente en obediencia: aprende órdenes en pocas repeticiones. Esa misma inteligencia lo vuelve problemático si se aburre: puede perseguir coches, “pastorear” a niños o destruir cosas. Es sensible y responde mal a los gritos.




