El Golden Retriever se desarrolló en Escocia en el siglo XIX, por iniciativa de Lord Tweedmouth, para cobrar aves en tierra y agua.
Es uno de los perros más amables que existen: paciente con los niños, sociable con todos y con muchas ganas de complacer. Por eso es perro guía, de terapia y de búsqueda. No es buen guardián: recibe a todos como amigos.




