Antes de la llegada, define un espacio tranquilo con cama, agua fresca y comida adecuada para su especie y edad. Retira objetos pequeños o peligrosos que pueda morder o tragar.
Planea una visita al veterinario durante la primera semana y acuerda con tu familia quién se encargará de paseos, alimentación y cuidados.
Los primeros días pueden ser de adaptación: sé paciente, mantén rutinas claras y dale tiempo para explorar a su ritmo.
