El Samoyedo fue criado por los pueblos samoyedos (nenets) de Siberia para arrear renos, jalar trineos y dormir junto a sus dueños para darles calor.
Es amistoso, alegre y muy sociable, incluso con extraños. Le gusta estar acompañado y puede ladrar mucho si se aburre. Su “sonrisa” —las comisuras de la boca hacia arriba— evita que se le congele la baba.




