El Pequinés vivió durante siglos en el palacio imperial de Pekín, donde solo la familia real podía tenerlo. Llegó a Occidente en 1860, cuando soldados británicos lo encontraron en el saqueo del Palacio de Verano.
Es digno, independiente y leal a su familia. Es tranquilo y poco activo, pero puede ser testarudo y desconfiado con extraños.




