El perro de Chindo o Jindo coreano, como su propio nombre indica, proviene de Corea, y, a día de hoy, sigue muy limitado a este país. Se utilizó para la caza, pero, también, es un gran perro de compañía, siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de consideraciones, como veremos. Por otra parte, es un perro fuerte, robusto y enérgico. Adora salir a correr en libertad, caminar con su cuidador y protegerle ante los extraños. Se caracteriza además por presentar una gran inteligencia y un fuerte carácter, siendo necesaria una educación adecuada desde cachorro.
El perro de Chindo o Jindo coreano es originario del sureste coreano, en concreto en la isla de Jindo, y, durante años, se ha usado como perro guardián y para la caza de conejos, tejones, jabalíes y ciervos. Es el perro nacional de Corea. Se han hecho estudios que prueban su parentesco con el perro canadiense esquimal, así como con los perros de Sajalín, Sapsali y otras razas provenientes de Corea. Además, los expertos coinciden en que el perro de Jindo vivió en esta isla durante mucho tiempo, quizá bien preservado por las complicaciones del transporte en el pasado.
Existen varias teorías sobre su origen, pero la más sonada lo considera un híbrido de perros nativos coreanos con perros mongoles de las fuerzas que invadieron Corea en el siglo XIII. A día de hoy es un perro protegido por la Ley de Protección de Bienes Culturales de Corea, siendo designado como el tesoro natural número 53 por el Gobierno de Corea del Sur, que aprobó la Ordenanza de Preservación del perro de Chindo. Actualmente, resulta muy difícil su exportación fuera del país.
Como dato curioso, estos perros marcharon en las ceremonias de apertura de los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988. Circula una leyenda sobre ellos que dice que un perro Jindo llamado Baekgu fue vendido y transportado a lo largo de 300 km, pero regresó con su primer dueño más de siete meses después, demacrado y casi muerto. Es una muestra de la lealtad y de la valentía de esta raza canina. El United Kennel Club la reconoció el 1 de enero de 1998 y la Federación Cinológica Internacional lo hizo en el año 2005
El perro de Chindo puede presentar dos tipos corporales distintos:
Los machos miden entre 48 y 53 cm y las hembras entre 45 y 50 cm. Pesan unos 15-19 kg, mientras que los machos oscilan entre 18 y 23. Las características físicas principales del perro Jindo coreano son:
El perro de Chindo posee un pelo de doble capa para resistir el frío, admitido en los siguientes colores:
El perro Jindo coreano de cachorro es parecido al chow chow, pero con un aspecto de lobo que recuerda a los perros spitz. Son cachorros atléticos, de tamaño mediano, bien proporcionados y que ya se diferencian, de forma clara, según sean machos o hembras. Las hembras suelen ser más delgadas y más angulosas, mientras que los machos acostumbran a verse más robustos, amplios y anchos.
Es importante la socialización de estos perros desde cachorros, ya que pueden mostrar algunos signos de agresividad con extraños si no se socializan adecuadamente. También es bueno enseñarles desde cachorros a quedarse solos en casa y a utilizar lugares de refugio, ya que tienden a sufrir ansiedad por separación.
Estos perros son valientes, audaces, atentos, tranquilos, leales, protectores, impetuosos y muy inteligentes. Se dice también que son de un solo cuidador, debido a su gran lealtad. Además, son muy activos, por lo que necesitan espacio para correr y desfogarse. Por otra parte, no son demasiado cariñosos, al contrario, se caracterizan por su carácter independiente.
En general, presentan un fuerte temperamento que hay que saber controlar. A pesar de que, por naturaleza, son perros cazadores, son también muy buenos compañeros en el hogar y grandes perros guardianes. Saben diferenciar perfectamente a sus cuidadores y a la gente cercana de los extraños.
Este perro dispone de mucha energía que tiene que desfogar mediante juegos al aire libre, caminatas y carreras de forma frecuente, a ser posible a diario. Por este motivo no es un perro para una persona sedentaria o poco activa. Necesita un cuidador comprometido y que le guste estar en movimiento en compañía de su perro. Por otro lado, aunque es independiente, no le gusta la soledad, por eso necesita tener en casa algunos lugares o estímulos físicos y mentales para evitar el aburrimiento, la ansiedad y la depresión cuando deba quedarse solo.
En cuanto a su higiene, el pelaje no requiere de muchos cuidados. Son perros limpios que raramente tendrán el manto sucio o en tan mal estado como para necesitar con urgencia un cepillado. Es suficiente, en general, con cepillados una vez por semana, aunque en determinados momentos puede hacerse con más frecuencia por la muda. La limpieza de sus dientes es importante para prevenir y detectar precozmente patologías orales como el sarro, la enfermedad periodontal, la gingivitis, fracturas, heridas, tumores o infecciones. Los oídos también se deben limpiar con cierta frecuencia y hay que vigilar la presencia de cualquier secreción anómala, pues podría indicar inflamación o infección.
La alimentación debe ser completa, equilibrada y de calidad para mantener su buena musculatura, su fuerza, su vitalidad y preservar su salud. En este aspecto, la vacunación y la desparasitación son importantes como parte de la medicina preventiva. Su objetivo es evitar las principales enfermedades infecciosas y los parásitos que afectan a los perros
El perro de Chindo es muy inteligente, lo que, en principio, hace fácil su entrenamiento. Sin embargo, hay que tener en cuenta que también son perros de carácter fuerte y, además, hay dos puntos importantes a considerar en su educación, que son la agresividad hacia lo desconocido y el miedo al abandono. Por todos estos motivos, el entrenamiento se debe realizar a conciencia, con cuidado y paciencia. Debe estar basado en el refuerzo positivo, que consiste en premiar las conductas deseables a fin de conseguir un aprendizaje más rápido y evitar miedos, castigos y estrés innecesario
Al perro de Chindo se le estima una esperanza de vida de 11 a 13 años. Es un cánido robusto, fuerte y, por norma general, con pocos problemas de salud, siempre y cuando esté correctamente cuidado y no padezca enfermedades hereditarias. Sin embargo, esta raza sí parece tener una mayor predisposición a las siguientes patologías:
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