El bullenbeisser o bulldog alemán es una extinta raza de perros originada en Alemania. Pese a que se ha extinguido hace varias décadas, esta raza sigue siendo muy reconocida por haber estado involucrada en el desarrollo de varias otras razas caninas que son muy populares a día de hoy. Por ejemplo, el bullenbeisser o bulldog alemán es un ancestro común de razas como el bóxer, el gran danés y el boerboel, entre otros perros de tipo moloso.
Al tratarse de una raza de perros muy antigua, los orígenes del bullenbeisser no están del todo claros. Algunos registros históricos apuntan a que, desde la época de los asirios (pueblos originarios de la Mesopotamia), alrededor del año 2 000 a.C., ya existían unos perros que destacaban por tener una cabeza muy poderosa y que solían emplearse en batallas. Pero serían varias décadas más tarde que este tipo de perros ganarían la denominación de “molosoides” o “molosos”, en referencia a la ciudad de Molossis, ubicada en el territorio que hoy pertenece a Albania. Estos primeros perros llamados molosoides se expandirían en el continente europeo debido a las migraciones de los pueblos celtas y germanos. De esta manera, alcanzarían regiones que, en la actualidad, se ubican en España, Francia, Inglaterra y, principalmente, Alemania, donde se convertirían en el principal ancestro del gran bullenbeisser, el cual, a su vez, es el antecesor del pequeño bullenbeisser.
Este perro ya resultaba muy parecido al pequeño bullenbeisser o bulldog alemán, pero era bastante más grande. La diferencia de tamaño se explica por la principal finalidad para la cual los germanos empleaban el gran bullenbeisser, que era la caza de unos toros salvajes llamados Aurochs o búfalos de Podolia, los cuales habitaban en el territorio donde hoy encontramos Ucrania. De hecho, el término “bullenbeisser” significa “mordedor de toros”. No obstante, el gran bullenbeisser también era empleado como perro de guardia, de pastoreo e incluso de pelea.
Pasadas varias décadas, ya en la Edad Media, los perros molosoides emparentados con el gran bullenbeisser, que eran popularmente llamados “dogges”, empezaron a cruzarse con diferentes propósitos y acabaron dando origen a dos grandes razas de perros. La primera, de mayor porte, se conocía como danzig de talla grande; y la segunda, de menor talla, empezaría a ser llamada bullenbeiser de Brabante o pequeño bullenbeisser. Por su notable desempeño como perro de agarre en la cacería, el pequeño bullenbeisser, que posteriormente también se conocería como bulldog alemán, empezaría a reproducirse sistemáticamente.
Algunos años después, algunos perros bullenbeisser de Brabante del noroeste de Bélgica acabarían dando origen al antiguo perro bóxer. Y a fines del siglo XIX, criadores alemanes fijarían los alineamientos para la crianza estandarizada del actual perro bóxer, involucrando en su desarrollo también al antiguo bulldog inglés, el cual resultaba más parecido a un bóxer de cuerpo macizo que al actual bulldog inglés.
Como hemos dicho, el bullenbeisser o bulldog alemán es una raza de perros extintos. Cuando hablamos de la extinción, ya sea de una raza en particular o de toda una especie de animales, debemos tener en cuenta que son varias las causas que pueden provocarla. Desde factores internos a estos a animales, como pueden ser enfermedades hereditarias, hasta daños ambientales o hechos históricos (por ejemplo, las dos Guerras Mundiales).
En el caso de los bullenbeisser, la extinción ha estado directamente relacionada con la multiplicidad de cruces con otros perros, que también se conoce como “mestizaje”. En este sentido, hay que tener en cuenta que la idea de estandarizar a las razas caninas y reproducirlas selectiva y sistemáticamente, preservando ciertos rasgos identificadores, es bastante reciente comparada con los millones de años que los perros llevan acompañándonos.
Durante mucho tiempo, los bullenbeisser eran casi exclusivamente criado como perros de caza. En esa época, los cazadores los cruzaban con el principal o único objetivo de adaptar sus habilidades a diferentes necesidades, terrenos o superficies involucradas en las jornadas de cacería. Y esta diversidad de cruces se intensificaría aún más después de que los bullenbeisser empezaran a ser empleados en el desarrollo de otras razas de perros.
Así pues, esta práctica de mestizaje se ha vuelto tan intensa y frecuente al punto de conducir a un momento donde ya no era posible identificar los rasgos típicos de la raza que, un día, se conocía como bullenbeisser o bulldog alemán. Por lo tanto, se empieza a considerarlo como una raza de perros extintos
Predeciblemente fue un perro poderoso, de cuerpo robusto y con musculatura muy bien desarrollada. Respecto al tamaño del bullenbeisser o bulldog alemán, los registros históricos evidencian que esta extinta raza ha sufrido importantes variaciones en su estatura a lo largo de su existencia y debido a las adaptaciones a las múltiples funciones que ha desempeñado. Así pues, se estima que su altura a la cruz ha variado desde los 40 cm hasta los 70 cm. El peso corporal de cada individuo debería ser proporcional a su tamaño, habiendo variado entre 18 kg y 45 kg. Las hembras de bullenbeisser o bulldog alemán eran significativamente menores y más ligeras que los machos.
Los perros bullenbeisser también destacaban por tener una cabeza cuadrada y maciza con evidentes signos de prognatismo. El prognatismo no es otra cosa que un tipo de deformidad en la región facial, que se caracteriza por la pérdida de la alineación entre la mandíbula superior y la inferior. En consecuencia, cualquiera de estas estructuras óseas sobresale más allá de la línea imaginaria predeterminada en el plano coronal del cráneo. En razas como el bóxer, el pug, el bulldog inglés y el extinto bullenbeisser o bulldog alemán, el prognatismo se considera como una característica estándar. Así mismo, la mandíbula del pequeño bullenbeisser era ancha y poderosa, estando perfectamente adaptada a la caza mayor.
El pelaje del bullenbeisser o bulldog alemán era corto, bien pegado al cuerpo y de color atigrado
Al haber sido entrenado durante varios siglos como un perro de trabajo y, fundamentalmente, para la caza, el bullenbeisser era un perro valiente y seguro de sí mismo, que siempre estaba alerta y listo para reaccionar ante una orden de su tutor. Estos perros debían mostrar gran agilidad y una fuerza extraordinaria para dominar a animales salvajes de gran porte, como osos y toros.
Además, el bulldog alemán también era un perro habituado a trabajar a la par de sus tutores, con quienes debían un vínculo de extrema lealtad y obediencia. No obstante, lo más probable era que su carácter fuera bastante más reservado o incluso desconfiado con los extraños, ya que también eran eximios perros de guardia y protección.
Como hemos visto, lamentablemente, el bullenbeisser o bulldog alemán también ha sido empleado en peleas de perros, por lo que ha ganado cierta mala fama durante varias décadas. Algo similar ha ocurrido con varias razas de perros más modernas, como el pitbull terrier americano, el dogo argentino y muchos otros. En este sentido, cabe recordar que ningún perro es agresivo por naturaleza, sino que la agresividad es un problema de conducta que puede tener múltiples causas, entre ellas, la exposición sistemática a estímulos estresantes o dolorosos para el perro
Los bullenbeisser han estado involucrados en la creación de tantas razas de perros que se ha creado el concepto de “Generación Bullenbeisser”. Este término hace referencia a todos los perros que, directa o indirectamente, han sido desarrollados a partir de genes de esta extinta raza. Veamos los ejemplos más emblemáticos:
Si bien no tenemos un registro histórico sobre la salud de esta raza de perros extintos, es plausible suponer que el bullenbeisser tenía cierta predisposición a desarrollar algunas de las enfermedades comunes en el bóxer y en otras razas que están genéticamente relacionadas con él o que de él descienden. Por ejemplo, estos perros alemanes están predispuestos a sufrir de problemas cardíacos y trastornos de la glándula tiroides (hipotiroidismo, principalmente).
Debido a su gran porte y la intensidad de las actividades que solía realizar, también era muy probable que el bulldog alemán padeciera displasia de cadera o de codo, principalmente en edades más avanzadas. Además, dado el prognatismo característico de su morfología facial, no sería extraño que estos peludos experimentaran problemas dentales relacionados con una maloclusión, así como eventuales problemas respiratorios.
La esperanza de vida de un bullenbeisser o bulldog alemán podría ubicarse entre 9 y 11 años.
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